A lo largo de estos años, he tenido la oportunidad de aprender el oficio trabajando en talleres como Cornejo, donde se mantienen oficios artesanales de sobrerería, sastrería y modistería, usando métodos tradicionales de confección. También he podido indagar en el mundo de la restauración textil colaborando con el Museu Nacional do Traje de Lisboa, donde cada pieza muestra un pedacito de la historia. Gracias a estas y otras experiencias, desarrollé habilidades que me permiten hoy mirar cada prenda como una pieza única y descubrí el valor de los procesos lentos, del cuidado en los acabados, de la costura como oficio.

Hoy trabajo desde mi propio espacio, realizando encargos personales donde vuelco lo aprendido, intentando que cada prenda hable de quien la lleva y de quien la hace.